La vida de Brian versión chocolatera

Brian Sollit jamás pudo imaginar que el día que entró a trabajar en una de las empresas confiteras más reconocidas de Reino Unido, cambiaría para siempre el rumbo de su vida.

Si te decimos, Rowntree´s puede que no te suene a nada si no eres inglés, pero si te decimos que fueron los inventores de unas famosas barritas de chocolate envueltas en papel rojo, seguro que ya has adivinado que te hablamos de las chocolatinas Kit Kat.

Cuando Brian entró a trabajar en Rowntree solo tenía 15 años. Sus comienzos en la fábrica de chocolate fueron rellenar las mangas de chocolate destinadas a uno de los bombones más conocidos de la marca, los Black Magic, palabras mayores. Y es que después de muchos altibajos hasta casi llegar a la quiebra, la fábrica de chocolates más famosa del Reino Unido salió adelante gracias a estas cajas de bombones. Poco a poco a Brian se le fue metiendo el gusanillo chocolatero, y esa inquietud por querer saber más lo llevaron a poco a poco ascender dentro de la fábrica hasta llegar a convertirse en todo un señor confitero profesional.

A partir de ahí todo fue investigación, dicen que se pasaba horas y horas delante de una plancha de mármol haciendo cientos de pruebas con chocolate en la búsqueda de nuevas combinaciones, nuevos sabores. Tantas horas y empeño le puso que acabó por formar parte de uno de los equipos más importantes de casi cualquier empresa: El laboratorio de ideas.

En este departamento se daba rienda suelta a la creatividad confitera y de ahí surgió una nueva idea. Y es que Rowntree quería lanzar una nueva combinación de chocolate. Necesitaban una nueva chocolatina. Una que fuese ligera y exclusiva para poder tomar después de la cena destinada a la creme de la creme de la Gran Bretaña.

La idea era que fuese un pequeño dulce, exquisito al paladar de chocolate negro y relleno de crema de menta. Al principio no fue fácil, y es que encontrar el punto perfecto de una lámina fina de chocolate y que no se rompiese al rellenarla de menta costó más de un quebradero de cabeza.

Pero no existía reto que Brian no quisiese ganar, así que después de infinidad de pruebas, lo consiguieron.

En 1962 nacían unas cajas con unos pequeños y finos sobres de color oscuro dónde sobresalía una chocolatina rellena de crema de menta, las cajitas After Eight.

El contrate de sabores fue todo un éxito, el diseño un triunfo, y a Brian lo rebautizaron como «el auténtico Willy Wonka».

Brian Sollitt

El chocolate y menta de Tejeros

Esto no podía salir mal, y aunque es verdad que puede ser una combinación que, o te encanta o la quieres bien lejos, este cortado de chocolate y menta es puro vicio.

Y es que en el obrador Tejeros contamos con nuestro laboratorio de ideas particular. Uno en el que el equipo repostero no para de escuchar y observar hasta conseguir hacer nuevos y mejores resultados en pastelería.

Varias capas de bizcocho blanco y bizcocho de chocolate junto con una de crema de menta, dan como resultado un suave y exquisito bocado. Decorado con unas finas rayas de crema de chocolate y una pequeña chocolatina. Si te gusta la menta y el chocolate el cortado de choco-menta tiene todos las estrellas para convertirse en tu dulce del verano. A Brian le hubiese encantado.

Cortados Choco-menta Tejeros

 

¿Tienes algún evento a la vista? ¿Necesitas una tarta especial? Contamos con punto de venta en nuestro obrador para que no te quedes sin probar ni uno solo de los dulces que salen del obrador Tejeros.

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