Por fin es junio, el mes en el que el turista ya tiene mejor color que tú, en el que el ordenador tienes alguna pestaña escondida en el que espera un viaje soñado. El mes en el que no ha dado tiempo a sacar la rebequita, porque de la tormenta a achicharramiento pasamos en menos de 20 minutos. El mes del verano, el de la noche más mágica del año, el de las brevas de San Juan.

Brevas de San Juan Tejeros Obrador Máaga

Y es que hablar de las Brevas de San Juan es hacerlo pensando en hogueras, en disfrutar de la tradición del barrio entre sabor a almibar y bizcocho, en las tardes malagueñas del mes de junio.

Los días se alargan, el terral empieza a hacer de las suyas mientras el olor a espetos desde La Malagueta, El Palo o Huelin se preparan para la noche más mágica: la madrugada de San Juan.

Y entre hogueras, baños a la luz de la luna en busca de la eterna juventud y olas que vienen y van, existe un ritual que más que de arena es de toalla, esa que pones bien «estiraita» para comer unas deliciosas brevas de San Juan.

En el Obrador Tejeros llevamos mucho tiempo mimando y mirando con buenos ojos el recetario dulce de nuestra tierra, ese que conservamos como un pequeño tesoro porque sabemos que es un auténtico patrimonio cultural del sabor.

Ponte las chanclas, porque en el artículo de hoy vamos a ver el origen de la breva de San Juan, su historia y los secretillos de su elaboración. Porque con un vino dulce de la Axarquía en una mano, y una breva cubierta de chocolate en la otra, todo se ve mucho mejor.

¿Por qué tiene nombre de fruta si es un dulce?

Porque somos mu´espabilaos. Si ya te sorprendiste cuando te contamos la historia de la torta loca, agárrate que la breva también tiene su aquel.

Brevas, el dulce del mes de junio

La higuera es un árbol espléndido que en climas mediterráneos tiene dos cosechas al año. En la primera, la de finales de junio está que se sale, en todo su apogeo, pero, ¿cómo, por qué y cuándo llegó a convertirse en un dulce?

San Juan siempre ha sido una fiesta de purificación y alegría. Los pasteleros quisieron rendir homenaje a la primera fruta del verano imitando su forma con un bizcocho blanco bien calado y cobertura de chocolate. El concepto era sencillo: que tuviese una forma parecida a la de la breva y que llegase a convertirse en lo que al final ocurrió, en todo un éxito de pastelería de verano. A partir de ahí comenzamos a asociar el sabor de la breva al pistoletazo de salida oficial del calor, el mar y las vacaciones.

La leyenda de las brevas

Y es que, aunque el dulce nació imitando a la fruta, la receta «se fue de madre» y evolucionó de tal forma que empezó a ir por libre. Poco a poco se fue aligerando en su textura llegando a convertirse en un bizcocho cada vez más esponjoso y apetecible. La crema pastelera se fue perfeccionando hasta conseguir esa cremosidad entre las dos partes del bizcocho, para después cubrirlas con una sutil capa de crema de chocolate hasta conseguir ese ligero «crujir» en cada bocado.

Un dulce con solera está hecho de historias, y de eso las brevas de San Juan tienen mucha. A lo largo de los años han protagonizado multitud de anécdotas en las calles malagueñas, pasando de los barrios más castizos a las mesas de la alta sociedad. La evolución de las brevas las ha llevado a adaptarse a nuevas coberturas, muy bien aceptadas por un público para el que nunca han dejado de ser uno de los pasteles tradicionales más queridos y buscados.

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Del olvido a la resurrección gracias a los obradores tradicionales

Esto no fue siempre así. Hubo una época en el que solo queriamos pasteles con nombre vikingo o de panteras de colores imposibles. Y es que los 80 y 90 fueron estupendos para la música, pero dejaron en el olvido muchos de los pasteles tradicionales, de hecho, más que un dulce malagueño estuvo a punto de desaparecer, como la breva que dejó de elaborarse en algunos obradores. Aunque es cierto que durante un tiempo su demanda cayó, en el Obrador Tejeros siempre nos mantuvimos al pie del cañón para mantener vivas las recetas de nuestras abuelas y abuelos, logrando que las brevas experimentaran una auténtica edad de oro en el siglo XXI.

Hoy en día, no hay fin de semana de junio en Málaga que se acabe la tarde sin una bandeja de brevas de San Juan sobre la mesa. En un mercado saturado de productos en los que se vende hasta trozos de aguacate congelado, en el obrador Tejeros seguimos con los dulces de aqui, actualizados, con nuevos sabores, pero siempre coherentes. Hacemos que el mes de junio sea el del aroma a chocolate negro y blanco, a fresa, a limón o pistacho, esos sabores que nos recuerden que ya nos toca vivir, de nuevo, la mágica noche de San Juan.

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Este junio, no te quedes sin tu tradición

Las tradiciones son el pegamento que nos une como sociedad, y la repostería es su expresión más exquisita y deliciosa. Las hogueras de San Juan quemarán lo viejo para dar la bienvenida a lo nuevo, y en el terreno del dulce, en Málaga nos seguimos quedando con lo bueno.

Las brevas de San Juan son efímeras; duran lo que dura el mes de junio. Por eso son tan especiales. Nos enseñan a disfrutar del momento, a saborear el presente y a celebrar que el verano ya está aquí.

Te invitamos a pasarte por el Obrador Tejeros este mes de junio, a dejarte seducir por el sabor de nuestras brevas artesanales y a llevarte a casa un pedazo de la historia viva de Málaga. Porque la vida es demasiado corta como para no comerse la breva de San Juan en su momento exacto. ¡Feliz solsticio con unas deliciosas brevas de San Juan del obrador Tejeros!

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